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Adolfo Pérez Esquivel

Regalo al premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos


En el Palacio de Nariño, Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos y premio Nobel de la Paz, recibe un libro sobre el Corpus Christi de Toledo y unos gemelos de damasquino, artesanía toledana.

Conseguir un retrato con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (Nobel de Paz 2016), fue el objetivo que durante meses persiguió el equipo de Nobel Pax Portraits, liderado por el fotógrafo Pepe Castro.  Después de muchos días de espera, innumerables comunicaciones y cambios protocolarios de última hora, el momento esperado llegó esta semana en Bogotá, cuando por fin el mandatario del país suramericano posó para el lente del Fotógrafo de la Paz, convirtiéndose así en el segundo premiado en hacer parte de este proyecto audiovisual.

Entre luces, cámaras y  una decena de acompañantes, el esperado encuentro estuvo marcado por la cercanía y calidez del presidente colombiano, quien manifestó su complacencia  por poder hacer parte del proyecto The Nobel Pax Portraits, y recibió además con alegría y gratitud el libro In Corpus, obra de Pepe Castro, y un par de gemelos de artesanía damasquina, de manos del fotógrafo español.

 


Texto: María Puyo

 


Padre Ángel – El Ángel de la Paz

El Padre Ángel recibe al equipo de Nobel Pax Portraits en sus oficinas en en madrileño barrio de La Latina

Desde hace 56 años lidera la Asociación Mensajeros de la Paz, que tiene presencia en 50 países y cerca de 20 mil voluntarios por todo el mundo

 

Obras son amores, y no buenas razones dice un refrán muy español que cobra sentido por completo al entrar en el despacho del padre Ángel García.
Las fotografías de cientos de niños y jóvenes, a quienes Mensajeros de la Paz les ha tendido una mano, inundan las paredes de su oficina en La Latina; a ellas se suman otras cuantas de personajes ilustres como la Madre Teresa de Calcuta, Nobel de la Paz (1979), presidentes, artistas y aquel retrato del día en que recibió el Premio Príncipe de Asturias por su trabajo para ayudar a quienes más lo necesitan.

A eso se dedica desde 1962, cuando creó Mensajeros de la Paz para darle protección a niños y jóvenes sin hogar. Sin embargo, hoy su misión va más lejos, pues con esta ONG, de la que hacen parte miles de voluntarios por todo el mundo, atiende también a madres mujeres víctimas de violencia doméstica, a discapacitados físicos y psíquicos y a personas mayores que viven en soledad, abandono o indigencia.

Para todos ellos siempre ha tenido y tendrá “una mirada de ternura”. Eso es la paz para este sacerdote de 80 años que ha didicado la mitad de su vida a estar donde más hacía falta, y a quien no podrían haber bautizado con un nombre distinto: Ángel García.

Texto: María Puyo


 

Recepción del presidente de Costa Rica

Oscar Arias